El día que dejé de sentir miedo

Por: Georliz Paola Vega Quesada


¿Tu miedo es fallarle a tus propias expectativas o a las expectativas que los demás tengan de ti?

Aproximadamente hace 3 años llegué a sentir ambas al mismo tiempo. Era una mujer llena de inseguridades, y la inseguridad no era por mi cuerpo, ni por mi forma de vestir, era algo mucho peor, dudaba de lo que hacía y de mi capacidad para lograrlo.  La mayoría de las personas veían que lo tenía todo, pero dolorosamente no tenía nada. El miedo me hizo perder personas que quería y vi como mis estudios se afectaban. Me exigía y era dura conmigo, incapaz de reconocer cuán buena y competente podía ser en lo que me propusiera. Tantos deseos del corazón, pero miedo a comenzar y fracasar, en aquel tiempo perdí momentos y oportunidades valiosas por miedo a INTENTARLO.  Dios en repetidas ocasiones me hablaba mediante las personas que más amaba y en mi mente excluía la idea. Conociendo que para Dios no existen límites (Isaías 26:15). Toqué fondo y me preguntaba a diario hasta donde la inseguridad podía limitarme.

El día que dejé de sentir miedo fue en el momento que comprendí que la vida adquiere su forma según mi actitud y que la misma dependía solo de mí. Entendí que arriesgándome ganaba dos veces. La primera victoria la obtenía cuando ganaba, la segunda cuando perdía. ¿Qué ilógico no? Ganas cuando pierdes, sí, no les miento  a veces prefiero perder. Aún recuerdo con amor todo el aprendizaje que obtuve la última vez que arriesgándome perdí. He logrado tanto y no me refiero a lo material, ni al éxito ante los ojos de los demás.  Enfatizo mi éxito interior, el más importante, el que va en aumento y no se detiene. 

Veo en el espejo lo que tanto anhelé, un ser humano seguro de sí y una vida llena de propósitos de Dios.  La debilidad no es miedo, es normal caer, sentirse triste y débil ante las adversidades.  Pero, Dios desea un hijo seguro de sus planes, su plan perfecto. Llegó el momento de ACEPTAR tus debilidades, SOLTAR y elevarlas al cielo.  No, mi vida no es color rosa y me falta fracasar unas cuantas veces más, pero esta vez no tengo MIEDO (Isaías 41:10).  

Gracias Georliz por compartir tu experiencia con Myrtlewords y enseñarnos que detrás del miedo esta la esencia de la vida. Nos retas a confiar en Dios y sus planes para poder ver nuestro propósito en esta vida cumplirse. Podemos ver en ti una mujer fuerte y valiente que aun con sus temores a decidido florecer y llenar a otros de su aroma.
Grandes cosas vienen para ti.