El valor

En ocasiones quiero demostrar lo que tengo adentro, a veces quiero dar amor, más del que acostumbro dar. Quizás no siempre lo hago pero hay momentos en los que tengo el impulso de hacer algo nuevo, creativo, admirable y digno de ser aplaudido, algo que me guste y pueda amar. Me toma cierto tiempo pensar que es lo que realmente haré, me siento a dialogar con mis intereses, gustos e inspiración. Cuando ya tengo el modelo en mi cabeza, es el momento de diseñarlo así que tomo lápiz y papel en mano. Es ese el momento donde el carbón empieza a manchar el blanco papel de ideas. Mi mente vuela y mi mano comienza a moverse con desespero pues no quiero perder ni un pensamiento. Mi cabeza suda y mi cerebro comienza a latir más que mi corazón. Una sonrisa brota de mi rostro y junto con ella mis ojos brillan, es el placer de saber lo que estoy creando, es la emoción de ver por completada mi obra. Que belleza y satisfacción completar lo que tanto soñé. Es el momento de exponerlo y ahí fue cuando cerré mis oídos y dentro de mi mente y corazón guarde la pasión y la alegría que me causo haber terminado mi perfecta obra. Sabía que cuando fuera expuesta sería atacada por críticas y despreciada. En mi mente estaba claro que muchos no podrían ver el valor, la dedicación, la pasión ni la importancia que yo le di. Pues de más está decir que así fue desde el primer momento que mostré lo que había creado muchos comenzaron a mirar. Podía ver caras de agrado, otras intentaban mantener una media sonrisa pero yo podía ver que era una sonrisa de disgusto, hubo quienes no aguantaron y la criticaron. Fue ahí cuando la presión de que le hiciera arreglos, que la cambiara, gente que se acerco simplemente para decirme que borrara cosas que solo yo sabía cuan valiosas eran, otros me daban ideas que ya otras obras tenían, en pocas palabras querían que hiciera replica de otras obras de arte. Yo aun con todo esto a mi alrededor nunca quite mi sonrisa porque la seguridad y el orgullo de saber que mi obra era única me hacían más que feliz. En una ocasión hubo quienes apreciaron mi creación y me pidieron ponerla en alto, exhibirla al mundo. Gente que supo reconocer la belleza que guardaba y lo que significaba para mí. Esa obra perfecta eres tú y soy yo, somos la creación más valiosa que Dios tiene en sus manos. Desde que nos expuso en esta tierra hemos y seremos criticados, menospreciados, alagados, excluidos o exhibidos. Nada de eso quitara la seguridad que hay en el de saber que somos su máxima creación. Nada ni nadie podrá darnos el valor ni la importancia que tenemos ante él. Solo nos toca a nosotros descubrir lo que él piensa y que ama de nosotros. Descubrir cuanto valemos y significamos para Él y que él ve en nosotros que nadie puede ver. El valor ya lo tenemos, nuestro creador no los dio esta en nosotros abrir los ojos para verlo. Que los defectos que otros ven, las imperfecciones y lo que otros quieran cambiar de ti no te hagan querer imitar o ser como otros. Mantente puro y original, así valdrás más que ser una copia. Se único y diferente, eso te hará sobre salir de la manada de copias. Cada quien tiene su propósito y razón de ser, eso que lo hace único en su especie. No dejes morir la diferencia, la igualdad solo te hace uno más del montón. Ser diferente hará que otros se den media vuelta para ver quién es ser que tiene algo único y especial. Al ser igual ocultas lo bello que hay en ti, deja que otros disfruten lo que tienes que te caracteriza por único. Jamás dejes que alguien quiera quitar de ti lo que hace que seas tú, no dejes que maten tus sueños ni asesinen tu personalidad. Demuestra cuanto vales y demuéstrale a tu creador que amas la manera en que te hizo y todo lo que te entrego.