Levántate y reconstruye

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¿Alguna vez la vida te ha sorprendido como un huracán que llega de repente a mover y desordenar todo? Dándote tan fuerte que sentiste perecer, preguntándote: ¿Me repondré? ¿Podré superarlo?

Mateo 7:24-27

»Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca. Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, soplaron los vientos y azotaron aquella casa. Esta se derrumbó, y grande fue su ruina».

La historia

Hace días nuevamente ese huracán sacudió mi casa y todo quedó expuesto. Se abrieron viejos recuerdos del pasado que trajeron ansiedad y temor. La fe estuvo a prueba y la mente jugó con las emociones. Era un día de celebración que se tornó en oscuridad.

Viendo caer al suelo y luego en los brazos de mi padre, labios morados, piel pálida, sin pulso y respiración a mi hermana menor. Escena grabada en mi mente, el tiempo se detuvo y fue ahí donde la vida cambió por completo.

  • ¿Qué realmente importa?
  • ¿Qué es la vida?
  • ¿Estamos valorando el tiempo?
  • ¿Estamos haciendo la voluntad de Dios?
  • ¿Estamos viviendo una vida conforme a sus promesas y planes?
  • ¿Estamos escuchando su voz?
  • ¿Estamos siendo sus manos y pies en esta tierra?
Caguas, PR. Huracán María, 2017.

El proceso comenzó y mientras tanto tuvimos que decidir de que manera y con quien enfrentaríamos la situación. ¿Con quién? Si, con quien.

Y es que habrán quienes vengan a tu auxilio, pero también quienes de lejos estén viendo como se cae tu techo para luego querer caminar sobre las ruinas. Así que pídele a Dios que te muestre quien realmente está dispuesto a pasar junto a ti el proceso y quien simplemente quiere estar en primera fila viendo como tú lo pasas. Comprende que pocos serán los que contigo quiten los escombros y te ayuden a construir un nuevo hogar, uno más fuerte. No todos van a acercarse para ayudarte y construir nuevamente, muchos vienen a buscar las fallas del derrumbe. Pero, ¿Y qué si son solo dos quienes estén presente? Es más que suficiente para toda una casa levantar.

Para esto se necesita determinación y unas ganas inmensas de querer levantarte nuevamente. Te sorprenderás como Dios quita y añade a quienes jamás pensaste. Será parte del proceso y quizás incomodaran los cambios pero al final valdrá la pena. No tengas temor en limpiar tu vida, no tengas temor en quitar y poner. No tengas temor al cambio. Más bien aprovecha esta sacudida para poner todo en orden.

¡Despiértate!

Estamos dormidos en un mundo superficial y desordenado donde importa más cuánto tienes en el banco, cuántos followers tienes en tus redes, cuánto estás pesando, qué grado académico lograste, cuántos lugares visitaste este año (You name it). Pero, ¿Cuándo vamos a despertar y darnos cuenta que la vida es más profunda que todo ese mundo superficial que desvanece? Que mientras permanecemos distraídos en nuestros propios afánes gente pierde su vida por guerras, gente pelea por sus derechos, gente lucha por sus vidas en los hospitales, padres e hijos se matan, la criminalidad aumenta, la juventud muere en las calles buscando un mejor futuro, los gobiernos colapsan, la hambruna arropa países, la muerte se apodera de los corazones y mentes. Y ya la esperanza y vida suena incómodo a los oídos adormecidos.

¡Que te incomode, que te moleste y sacuda!

Que te incomode lo que le está pasando a tu vecino, que te moleste lo que está pasando en tu país, que te sacuda lo que está sucediendo en el mundo. ¡Despiértate y prepárate! Que no te tome por sorpresa lo que está sucediendo. Anticipa los pronósticos, busca los suministros y equipo de auxilio que vayas a necesitar. Edúcate, desaprende y aprende. No te quedes esperando a que llegue la solución cuando tú puedes serla.

No duermas más. Haz ruido, abre tu boca y comienza a levantar tu generación con tu arte, creatividad, música, profesión, dones y talentos. Pero no vuelvas a dormirte. El mundo te necesita y Dios quiere usarte.

Dios una vez más hizo un milagro en la vida de mi hermana. Gracias a quien nos ayudó desde el día uno a levantarnos y construir un hogar más sólido en la fe y confianza en Dios. También agradezco el espacio y respeto. Tania en su momento compartirá su historia. Si quieres estar pendiente síguela.