Metamorfosis

Si hay algo que me caracteriza es mi persistencia. Cuando quiero algo no paro hasta conseguirlo.

Del griego meta- morfe “mas allá de la forma anterior”

El 11 de agosto del 2019 fue un día que quedará grabado en mi corazón por siempre, decidí raparme la cabeza. No fue la primera vez ya que en el 2013 lo hice, pero definitivamente esta vez me ha transformado. Sé que se aproxima un tiempo nuevo de muchos cambios, proyectos, sueños y promesas de Dios cumplidas. Estoy lista para recibir todo eso.

¿Por qué?

He recibido muchas preguntas pero quiero contestarles el famoso “¿Por qué?”. Les mentiría si les digo que fue por algún simbolismo lindo. La realidad es que decidí hacerlo porque sí, no tenía ningún motivo especial. Hace unos meses decidí pintarme el pelo de azul y antes de hacerlo dije: “Si se me daña o me canso, me afeito” así que ese día fue el 11 de agosto.

El proceso

Jamás pensé que el proceso de raparme me traería una experiencia que transformaría mi corazón. Mi familia estuvo presente y fue parte de la rapada. Ver la reacción de mi familia y amistades mientras me rapaba llenaba mi cuerpo de una adrenalina que nunca había experimentado, era SEGURIDAD y CONFIANZA. El eco de Tania y Jiny antes, durante y después del proceso me llenaban de valor, seguridad y aceptación. Sus palabras me envolvían en amor, abrazando mi temor.

Desprendiendo

Quien me conoce sabe que me encanta tener mi pelo set y hacerme mis inventos. Hacerme cambios de look ya se había vuelto una manera de expresarme e incluso algo que en mi mente me representaba. Siempre tuve un apego con mi pollina y nunca fue porque no me gustara mi frente o algo parecido. Desde pequeña he tenido pollina y ya sentía que era parte de mí, si no la tenía me sentía rara. Desprenderme del atuendo de mi cuerpo que para mí era esencial, abrió una nueva temporada en mi vida.

El miedo

Llegué a sentir temor cuando vi mi pelo en las manos de Jiny. En ese momento mis pensamientos corrían y me inundaban la mente; “mi imagen cambiará por completo, ¿Seguirán viéndome igual?” “¿Tendré un buen feedback?”. Pero ese temor iba desapareciendo cuando escuchaba la motivación a mi alrededor. Y es que imagina que en ese proceso de metamorfosis en el que la mariposa ya esta supuesta a salir y emprender vuelo, la vida le grita: ” Sal y vuela”, por otro lado la mariposa con temor a emprender ese primer vuelo. Pero una vez decide hacerlo descubre todo un mundo lleno de paisajes hermosos. El aire en sus alas invitándola a subir alturas que nunca había escalado. Así me he sentido desde que di este paso. La vida me está llevando a alturas donde la INSEGURIDAD no puede escalar. Y es allí en lo alto donde me he encontrado con Dios y la verdad de quién soy.

Conectando con mi esencia

He descubierto que mi esencia no está sujeta a los adornos de mi cuerpo. Las cosas no tienen que verse perfectas y exactas para serlo. Esta nueva temporada ha despertado la seguridad que ya había en mí pero no conocía. A lo largo de mi proceso de libertad he tocado la confianza y seguridad en mí pero hoy estoy de la mano de ellas. Ahora comprendo que seguiré hasta lograr abrazarlas por completo. Hoy me siento libre y con un peso menos. Me siento bella y me encanta.

Tomando vuelo

Aquí arriba puedo ver el panorama mejor, puedo ver la sencillez de la vida y puedo confirmar que quizás la superficialidad y el sistema nos nubla la vista de poder vernos tal y cual somos sin necesitar vivir esclavizados a lo que la moda o estereotipos nos dicen que es correcto. Ningún atuendo, cicatriz, imperfección o discapacidad nos roba el valor que ya Dios nos dio desde que nos pensó. Es increíble cómo en ocasiones menospreciamos la creatividad de Dios al crearnos. Siempre escuchamos esa famosa frase: “Soy único/a”. Pero, ¿realmente disfrutamos ser únicos?¿realmente nos amamos?¿realmente reconocemos nuestro valor? He confirmado que debemos ser sabios a la hora de escoger quién estará en nuestros procesos, pues su apoyo influirá en tu manera de verlo. Hoy sin duda sé que estoy en el mejor momento para seguir descubriendo y disfrutar de esta aventura. Raparse la cabeza es una experiencia enriquecedora y definitivamente pienso que debería estar en el bucket list de todos.

 Tú creaste mis entrañas;
    me formaste en el vientre de mi madre.
 ¡Te alabo porque soy una creación admirable!
    ¡Tus obras son maravillosas,
    y esto lo sé muy bien!
Mis huesos no te fueron desconocidos
    cuando en lo más recóndito era yo formado,
cuando en lo más profundo de la tierra
    era yo entretejido.

 Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación:
    todo estaba ya escrito en tu libro;
todos mis días se estaban diseñando,
    aunque no existía uno solo de ellos.

Salmos 139:13-16